Películas domésticas conservadas en el Archivo Fílmico

Una persona empuñando una cámara está, por usar una expresión actual, «generando contenido». Lo que no es tan obvio, y por ello ha merecido profundas investigaciones del ámbito académico desde hace algunas décadas, es la diversidad de lecturas y reutilizaciones que ese contenido suscita. Numerosos artistas se acercan cada año a los fondos de cine doméstico custodiados por el Archivo Fílmico, conocedores del valor potencial de estas imágenes que recogen acontecimientos de carácter privado o público, tamizados por la mirada de su autor. En el caso de las imágenes donadas por Andrés Jarque Vañó, hijo del fotógrafo Francesc Jarque Bayo, es fascinante comprobar cómo las filmaciones de la festividad del Corpus se encuentran entreveradas de una fuerte carga política y de denuncia.

Un carácter muy distinto, pero igualmente valioso, desde el punto de vista documental, es el de las compilaciones Els nostres estius, fragmentos de películas domésticas recuperadas, digitalizadas y conservadas por el Archivo Fílmico con un denominador común: la alegría del tiempo de verano, la sensualidad de los cuerpos con aroma a mar y a monte, las sobremesas interminables en la casa de campo o en el chiringuito de playa. Els nostres estius es una iniciativa que surgió en el pandémico verano de 2020 como un homenaje en pantalla a los abrazos que no podíamos darnos, como «aperitivo» a las sesiones de la Filmoteca d’Estiu, y cuya aceptación popular nos ha animado a repetir la propuesta cada año.

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